Allan Kardec inició su observación y estudio de los fenómenos espíritas, con el entusiasmo propio de las personas maduras y racionales, más su primera actitud es de escepticismo: "Yo ceeré cuando vea, y cuando consigua probar que una mesa dispone de cerebro y nervios, y que se puede tornarse sonámbula" .
Después de la extrañeza y de la incredulidad inicial, Rivail comienza a pensar seriamente en la validez de tales fenómenos y continua en sus estudios y observaciones, más y más convencido de la seriedad de lo que estaba presenciando. El nos relata: "De repente me encontraba en medio de un hecho extraño, contrario, a primera vista, a las leyes de la naturaleza, ocurriendo en presencia de personas honradas y dignas de fé. Más la idea de una mesa parlante aún no cabía en mi mente" .
El desarrollo de la Codificación Espírita basicamente tiene su inicio en la residencia de la familia Baudin, en el año de 1855. En la casa había dos niñas que eran mediums. Se trataba de Julie y Caroline Baudin de 14 y 16 años respectivamente. A través de la "Cesta", un mecanismo parecido a las mesas parlantes, Kardec hacía preguntas a los espíritus desencarnados, que las respondían por medio de la escritura mediúmnica. A medida que las preguntas del profesor se respondían, El percibía que allí se genereba el cuerpo de una doctrina y se preparó para publicar lo que más tarde se transformó en la primera obra de la Codificación Espírita.
La forma por la cual los Espíritus se comunicaban en el inicio, era a través de la Cestita que tenía un lápiz en el centro. Las manos de la medium eran colocadas en los bordes, de forma que los movimientos involuntarios, provocados por los espíritus, producían los escritos. Con el tiempo, la cestita fué substituida por las manos de los mediums, dando origen a la conocida sicografía. De las consultas hechas a los Espíritus, nació el "Libro de los Espíritus" , lanzado el 18 de Abril de 1857, desvelando para el mundo todo un horizonte de posibilidades en el campo del conocimiento.
A partir de ahí Allan Kardec se dedicó intensivamente al trabajo de expansión y divulgación de la Buena Nueva. Viajó 639 leguas, visitó 20 ciudades y asistió a más de 50 reuniones doctrinarias de Espiritismo.
Por su profundo amor al Bien y a la Verdad, Allan Kardec edificó para siempre el mayor monumento de sabiduría que la Humanidad pudiera ambicionar, desvelando los grandes misterios de la vida, del destino, por la compresión racional y positiva de las múltiples existencias, todo a la luz de los postulados del Cristianismo.
Hijo de Padres católicos, Allan Kardec fué criado en el Protestantismo, más no abrazó ninguna de esas religiones, prefiriendo situarse en la posición de libre pensador y hombre de análisis. Situado en esa posición, de una vida intelectual absorbente, fué el hombre de caracter libre y de saber profundo, despierto para el examen de las manifestaciones, llamadas mesas girantes. En ese tiempo el mundo estaba lleno de curiosidad por los innumerables hechos síquicos que, por toda parte, se registraban y que, poco después, culminaran en el advenimiento de la altamente consoladora doctrina que recibió el nombre de Espiritismo, teniendo como su codificador, el educador emérito e inmortal de Lyon.
El Espiritismo no era, en tanto, creación del hombre y si una revelación divina para la Humanidad por la defensa de los postulados legados por el Rabí de Galilea, en un momento en que el materialismo avallasador conquistaba las más brillantes inteligencias y los cerebros prominentes de Europa y América.
La Codificación de la Doctrina Espírita colocó a Kardec en la galería de los grandes misioneros y benefactores de la Humanidad. Su obra es un acontecimiento tan extraordinario como la Revolución Francesa. Esta estableció los derechos del hombre dentro de la Sociedad, aquella instituyó los lineamientos del hombre con el Universo, le dió las llaves de los misterios que tenían los hombres, dentro de ellos el problema de la muerte, los cuales hasta entonces habían sido equivocados por las religiones. La misión del Maestro, como había sido pronósticada por el Espíritu de Verdad, era de escollos y peligros, pues ella no sería apenas la de codificar, sino principalmente la de instruir y transformar la Humanidad. La misión le fué tan ardua que, en nota de 1 de Enero de 1867, Kardec se refería a las ingratitudes de amigos, a los odios de los enemigos, a las injurias y calumnias de personas fanáticas. Entre tanto El jamás desfalleció ante la tarea.
Su seudónimo, Allan Kardec, tiene el siguiente origen: Una noche, el Espíritu que se autodenominaba "Z",a través de un medium en una comunicación personal, le dijo, entre otras cosas, lo acontecido en una existencia anterior, cuando vivía con los Druidas en las Galias llamándose en ese entonces Allan Kardec. La amistad con el Espíritu Zéfiro aumentaba, prometiéndole ayudarlo en la tarea transcendental a que era llamado, y que facilmente llevaría a término. En el momento de publicar el Libro de los Espíritus, el autor presentó un dilema en la firma de las obras. Lo haría con su nombre Denizard Hipolyte León Rivail, o con su seudónimo Allan Kardec. Siendo su nombre muy conocido en el mundo científico, en virtud de sus trabajos anteriores, y pudiendo originar una confusión, y perjudicar el éxito de la tarea, decidió adoptar el nombre de su existencia precedente "Allan Kardec", de manera definitiva.
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