El Espiritismo tiene como misión fundamental entre los hombres, la reforma interior de cada uno, porque proporciona explicaciones al porqué de los destinos, razón por la cual restablece y corrige muchos de los conceptos usuales, a fin de que se haga la luz en las conciencias y el consuelo en los corazones. Del mismo modo que Jesús no vino a destruir la Ley, sino a cumplirla, la Doctrina Espírita no vino a desmentir las enseñanzas de Jesús, sino a desarrollarlas, completarlas y explicarlas.
